GAPS - what is it? Learn about the condition which is behind many mental and physical problems, which our children and adults suffer from, such as autism, hyperactivity and attention deficit, dyslexia, dyspraxia, depression, schizophrenia, bipolar disorder, obsessive-compulsive disorder, eating disorders and more.

¿Que es GAPS?

El síndrome del intestino y la psicología (GAPS), es una condición que establece una conexión entre las funciones del sistema digestivo y las del cerebro. El término fue creado por la doctora Natasha Cambpbell-Mc-Bride, (máster en nutrición humana y máster en neurología) en 2004 después de trabajar con cientos de niños con problemas psiquiátricos y neurológicos, como trastornos del espectro autista, déficit de atención de hiperactividad (TDA/TDAH), esquizofrenia, dislexia, dispraxia, depresión, trastorno compulsivo obsesivo, trastorno bipolar, otras condiciones psiquiátricas y trastornos neuro-psicológicos.

Para aprender acerca del síndrome del Intestino y la Psicología, de cómo se desarrolla y cómo tratarlo eficientemente con un adecuado protocolo nuricional, por favor lea: El síndrome del intestino y la psicología. Tratamiento natural para autismo, TDA/TDAH, dislexia, dispraxia, depresión y esquizofrenia.

Para tener un mejor entendimiento de lo que es el GAPS, por favor lea el siguiente artículo escrito por la Dra. Natasha Campbell-McBride.

El síndrome del intestino y la psicología (GAPS) escrito por la Dra. Natasha Campbell-McBride.

Vivimos en un mundo de epidemias sin desplegar. Los trastornos del espectro autista, El déficit de atención con y sin hiperactividad (TDA/TDAH), la esquizofrenia, la dislexia, la dispraxia, la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno bipolar y otras condiciones psiquiátricas y trastornos neuro-psicológicos en niños y adultos y que cada vez están sucediendo con más frecuencia.

En la práctica clínica, estas condiciones frecuentemente ocurren juntas unas con otras. Un niño con autismo frecuentemente es disléxico e hiperactivo. Hay aproximadamente un 50% de posibilidad de que la dislexia y la dispraxia ocurran juntas y entre un 25%-50% de posibilidad que la hiperactividad, la dislexia y la dispraxia ocurran juntas.

Los niños con estas condiciones frecuentemente son diagnosticados como depresivos y conforme crecen son más propensos al abuso de sustancias, o al alcoholismo con respecto a sus compañeros que se desarrollaron con normalidad. Un adulto joven diagnosticado con esquizofrenia generalmente sufre también de dislexia, dispraxia,y/0 TDA/TDAH en la infancia.

La esquizofrenia y el trastorno bipolar son normalmente “los dos lados diferentes de una moneda”. Nosotros hemos creado diferentes cajones de diagnóstico para poner a estos pacientes en ellos. Pero el paciente moderno no sufre de tan sólo un diagnostico. El paciente moderno normalmente llega a ocupar varios cajones, traslapando entre diversas condiciones neurológicas y psiquiátricas.

Cuando examinamos a estos pacientes en la clínica, encontramos que además de padecer de las llamadas enfermedades de la mente, también están físicamente enfermos. Padecen de trastornos digestivos, malnutrición, alergias, asma, eccema, cistitis crónica, cándida y generalmente son muy quisquillosos para la comida. Estas condiciones representan una parte típica del cuadro clínico.

¿Cuál es un escenario típico que veo en mi clínica?

Antes de examinar al paciente es muy importante ver el historial clínico de los padres. Cuando se mencionan los padres la gente piensa inmediatamente en la genética. Sin embargo, además de la genética hay algo muy importante acerca de los padres, en particular la madre. Ella pasa a su bebé su propia y única micro-flora. No muchas personas saben que un adulto lleva consigo alrededor de 2 kg de bacteria en su intestino. Existen más células en esa masa microbiana que en el resto del cuerpo humano.

Esa masa microbiana está sumamente organizada, dentro de ella, ciertas especies de bacteria deben predominar para mantenernos física y mentalmente saludables, Su papel en nuestra salud es sumamente importante, así que no podemos permitirnos ignorarla. Hablaremos a detalle más adelante. Por ahora volvamos al tema del origen de la flora intestinal del niño – sus padres.

Después de estudiar cientos de casos de condiciones neurológicas y psiquiátricas en muchos niños, ha surgido un cuadro típico de la salud de las madres de estos niños. Una madre típica moderna seguramente no amamantó a su hijo cuando éste era un bebé, la razón de ello es que durante los años 1960 a 1970, ésto no ertaba de moda.

¿Porqué es ésto tan importante? Porque se sabe claramente que la flora de los infantes alimentados con el pecho es diferente a las de los bebés alimentados con fórmula. Los bebés alimentados con fórmula tienen comprometida su flora intestinal y los predispone más tarde en su vida a muchos problemas de salud.

Al tener una flora comprometida desde el inicio, se asume generalmente que la madre ha tomado varios cursos de antibióticos desde su niñez y adolescencia debido a haber sufrido de algunas infecciones. Es un hecho bien conocido que los antibióticos tienen un efecto dañino en la flora intestinal, porque acaban con las cepas beneficiosas de las bacterias en el intestino. Otro escenario típico es que a la edad de 16 años o a veces antes, las madres “modernas” empiezan a tomar la píldora anticonceptiva por varios años antes de quedar embarazada. La píldora anticonceptiva tiene un efecto devastador en la bacteria beneficiosa del intestino. Una de las principales funciones de la bacteria “buena” en el intestino es la de controlar acerca de 500 diferentes especies de patógenos (malos) y microbios oportunistas, que han sido descubiertas por los científicos. Cuando la bacteria beneficiosa se destruye, los oportunistas tienen la oportunidad de crecer en grandes colonias ocupando grandes partes de el tracto digestivo.

Una dieta moderna de alimentos procesados provee el ambiente idóneo para que esos patógenos se reproduzcan. La dieta de la madre moderna generalmente está basada en esos alimentos, durante la infancia y la adolescencia. Como resultado de todos esos factores, la madre moderna tiene su flora intestinal comprometida en el momento que decide empezar a procrear una familia.

De hecho, de acuerdo a la evidencia clínica de disbiosis intestinal (flora intestinal anormal) están presentes en casi el 100% de las madres de los niños con condiciones neurológicas y psiquiátricas. Los problemas más comunes de las madres son los los problemas digestivos, las alergias, la autoinmunidad, la fatiga crónica, el síndrome pre-menstrual, los dolores de cabeza y los problemas en la piel.

Los bebés nacen con su intestino estéril. En los primeros 20 días de la vida del bebé, la superficie de su intestino virgen queda poblado de una mezcla de microbios. Esto será su flora intestinal, la cual tendrá un impacto muy fuerte en la salud del niño y en el resto de su vida. ¿De donde viene esta flora intestinal? Principalmente de su madre.

De esta manera, cualquiera que sea la flora microbiana de la madre, ella la pasará a su bebé recién nacido. La flora intestinal es algo en lo que no se piensa mucho. Sin embargo el número de funciones que esta lleva a cabo es tan vital para nosotros que si un día nuestra flora intestinal queda estéril probablemente no sobreviviríamos. La primera y más importante función es la digestión apropiada y la absorción de los alimentos.

Si un bebé no adquiere una flora intestinal apropiada, entonces no podrá digerir y absorber los alimentos adecuadamente, desarrollando de esta manera deficiencias nutricionales. Esto es lo que observamos con los niños y adultos con dificultades de aprendizaje, problemas psiquiátricos y alergias. Muchos de estos pacientes están malnutridos. Aún en los casos en que estos niños crecen normales, algunas pruebas revelan las típicas deficiencias nutricionales en muchos minerales importantes, vitaminas, ácidos grasos esenciales, muchos aminoácidos y otros nutrientes. Las deficiencias más comunes en registradas en estos pacientes, son en magnesio, zinc, selenio, cobre, calcio, manganeso azufre, fósforo, hierro, potasio, vanadio, boro, de vitaminas B1, B2, B3, B6, B12, C, A, D, acido fólico, ácido pantoténico, ácidos grasos omega 3-6-9, taurina, El ácido alfa-cetoglutárico, glutatión y muchos otros aminoácidos. Esta lista habitual de deficiencias nutricionales incluye a muchos de los nutrientes más importantes para el desarrollo normal y las funciones del cerebro, del sistema inmune y del resto del cuerpo.

Además de la absorción y digestión de los alimentos, la flora intestinal sintetiza varios nutrientes: la vitamina K, el ácido pantoténico, el ácido fólico, la timaina (vitamina B1), la riboflavina (vitamina B2), niacina (vitamina B3), pyridoxina (vitamina B6), , cianocobalamina (vitamina B12), varios aminoácidos y proteínas. Las personas que sufren de disbiosis intestinal y que se han sometido a pruebas siempre presentan deficiencias en estos nutrientes. La experiencia clínica muestra que restaurar la flora intestinal es la mejor manera para tratar esas deficiencias.

La mayoría de los niños y adultos con condiciones neurológicas y psiquiátricas son palidos y tienen un aspecto lechoso, cuando se les somete a una prueba muestran diversas etapas de anemia, lo cual no es para sorprenderse.

Para tener una sangre saludable el cuerpo demanda una cantidad de nutrientes: vitaminas (B1, B2, B3, B6, B12, K, A, D, etc.), minerales (Fe, Ca, Mg, Zn, Co, boron, etc. aminoácidos esenciales y grasas. Estos pacientes no solamente no absorben los nutrientes de los alimentos, sino también su propia producción de muchos de estos en el cuerpo está dañada. Por si fuera poco, las personas con su flora intestinal dañada generalmente tienen grupos particulares de bacteria patogénica creciendo en sus intestinos, éstas tiene predilección por el hierro (Actinomyces spp., Mycobacterium spp., especies patógenas de E. coli, Corinebacterium spp., y muchas otras). Éstas consumen el hierro que se encuentra en los alimentos y causan en la persona una deficiencia de este elemento esencial. Desafortunadamente, ingerir suplementos de hierro logra que la bacteria se fortalezca aún más sin remediar la anemia. Para tratar la anemia las perosnas requieren de los nutrientes anteriormente mencionados, muchos de éstos nutrientes son producidos en la flora intestinal sana.

Las bacterias beneficiosas que viven en el epitelio intestinal digieren los alimentos que llegan hasta ahí y los convierten en sustancias nutritivas para el revestimiento intestinal. De hecho, se estima que el epitelio intestinal obtiene entre un 60 y un 70% de su energía de la actividad bacteriana.

¿Que otros casos de disbiosis intestinal conocemos?

Una flora intestinal que funciona apropiadamente es el brazo derecho del sistema inmune. Las bacterias beneficiosas en el intestino aseguran la producción apropiada de las diferentes células inmunitarias Hay dos “ejércitos” principales en el sistema inmune. En primer lugar las Th1 (células T ayudante tipo 1), que promueven la llamada inmunidad mediada por células, localizada en cualquier parte en la que el cuerpo tenga contacto con el mundo exterior. Su labor es luchar contra infecciones en las membranas mucosas, piel y células interiores. Es la primera y muy eficaz barrera ante cualquier infección en el cuerpo. La IgA es asignada a este sistema al igual que la interleucina 2 (IL-2), la interleucina 12 (IL-12), el interferón gamma y otras sustancias. Como ya hemos visto, la flora del intestino sano desempeña un papel extremadamente importante para mantener esta parte activa del sistema inmune.

Cuando la flora corporal está dañada, esta parte de la inmunidad se hace menos eficiente y comienza a dejar pasar toxinas y microbios a través del organismo. El cuerpo responde activando el segundo ejército en el sistema inmune (los civiles dentro del fuerte). Las Th2 (células T ayudante tipo 2) son responsables de la inmunidad humoral o inmunidad de los líquidos del cuerpo. Los principales contendientes en este sistema son las interleucinas 4, 5, 6 y 10, el interferón alfa y la inmunoglobulina E (IgE). Esta última es el “maestro” de las reacciones alérgicas en el cuerpo, y es muy activa en personas con asma, eccema, fiebre del heno y otras alergias. En una persona con una flora intestinal anormal el sistema Th2 se hiperactiva, lo cual predispone a la persona a sufrir reacciones atópicas o alérgicas, inflamación crónica, enfermedades autoinmunes y muchos otros efectos indeseados. Igual que los civiles en el fuerte, armados con las herramientas incorrectas y sin entrenamiento para luchar, el sistema Th2 no podrá defender el organismo de manera apropiada.

Los seres humanos necesitamos las células Th1 y Th2 en nuestro cuerpo, pero tienen que estar en equilibrio. El desequilibrio entre Th1 y Th2, de Th1 con baja actividad y Th2 hiperactiva, es un cuadro típico de infecciones virales crónicas, alergias, síndrome de fatiga crónica, candidiasis, asma, eccema, autismo y otras afecciones del síndrome GAPS. ¿Por qué? Porque todas estas enfermedades, aunque parecen muy diferentes, tienen una cosa en común –una disbiosis intestinal o una flora intestinal anormal, la cual es el mayor agente de equilibrio entre las inmunidades Th1 y Th2. Continuando con la analogía del fuerte, es la flora intestinal la que mantiene grandes cantidades de soldados en los muros, alerta, bien entrenados y siempre listos para luchar. Cuando la flora intestinal no funciona correctamente, los soldados se hacen perezosos y están relajados, algunos de ellos entran en el fuerte para ayudar a los civiles a efectuar sus trabajos, y el número de soldados en los muros del fuerte se reduce, logrando que las Th1 adquieran una inmunidad débil y desequilibrada con respecto a la inmunidad Th2.

Hasta donde se sabe científicamente, un bebé antes de nacer es estéril. Su cuerpo no tiene bacterias, virus ni hongos en su interior.

Cuando llega el momento del nacimiento, el bebé recibe su primera dosis de microbios al pasar por el canal del parto. Su piel, ojos, membranas mucosas de la boca y la nariz, adquieren su primera microflora. El sistema digestivo del bebé obtiene su primera población de bacterias, virus y hongos a través de los líquidos que traga en la vagina de la madre. Así que, sea lo que sea lo que vive en la vagina de la madre, es lo que el bebé recibe.

El establecer una flora intestinal adecuada en un bebé recién nacido en los primeros días de su nacimiento, juega un papel crucial en la maduración apropiada de su sistema inmune. Si el bebé no adquiere una flora apropiada entonces tendrá un sistema inmune comprometido. Este sistema inmune comprometido no podrá reaccionar de forma normal contra las agresiones del medio ambiente, como resultado el bebé tendrá infecciones que serán tratadas con antibióticos, los cuales dañarán su flora intestinal aún más produciendo un efecto más negativo.

La mezcla diferente de toxicidad en cada niño o adulto con GAPS puede ser muy diferente, pero lo que todos ellos tienen en común es una disbiosis intestinal. La toxicidad, la cual es producida por la masa microbiana anormal en estas personas, establece una conexión entre el intestino y el cerebro. Por eso he agrupado todos estos trastornos y les he llamado El síndrome del intestino y la psicología, GAPS.

Los niños y adultos con GAPS presentan síntomas de autismo, TDA, TDAH, dislexia, dispraxia, esquizofrenia, depresión, trastornos de sueño, alergias, asma, eccema en cualquier posible combinación entre todos los tastornos anteriores.

Estos son los pacientes que caen en nuestra categoría del GAPS dentro de nuestro conocimiento médico. Cualquier niño o adulto con una inhabilidad para el aprendizaje, neurológica o con problemas psiquiátricos deberá ser examinado meticulosamente en su flora intestinal. Re-establecer la flora intestinal y tratar el sistema digestivo del paciente deberá que ser la prioridad número uno para tratar estos trastornos, antes de considerar el tratamiento con fármacos.

Esta conexión entre la relación del sistema digestivo y el cerebro (GAPS) has sido conocida hace mucho tiempo. El psiquiatra francés Phillipe Pinel (1745-1828), padre de la psiquiatría moderna, concluyó en 1807, después de trabajar con pacientes con problemas mentales durante muchos años, lo siguiente: “La sede principal de la locura se ubica en la región entre el estómago y los intestinos”. Hoy en día, el sistema digestivo es la última cosa a la que un psiquiatra presta atención. Discutiremos la evidencia científica y clínica que apunta en la dirección de la conexión intestino-cerebro en pacientes con esquizofrenia. Hipócrates (440-370 a.C), el padre de la medicina moderna dijo: “¡Todas las enfermedades comienzan en el intestino!” Por más que aprendemos con nuestras herramientas modernas, más nos damos cuenta que correctos estaban todos ellos!